(a) Educación Ambiental y Desarrollo Sustentable
(c) Apadrinamiento de escuelas
(d) Residuos Sólidos Urbanos
(b) Programa Forestal

 

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El planeta se debate en una crisis ambiental. La fragilidad de los ecosistemas, la inestabilidad del clima, los desequilibrios, desigualdades y la inseguridad y la incertidumbre social, la devastación y degradación del suelo, el abuso en la explotación de los recursos naturales, la contaminación creciente hacen que los habitantes del planeta tengan -de continuar los excesos- un delicado dilema a resolver para continuar con su existencia. El sólo derretimiento de los casquetes polares puede llevar al enfrentamiento de drásticas y urgentes soluciones que los gobernantes parecen no ver, inmersos en los problemas cotidianos y coyunturales.

La Fundación Argentina de Etoecología plantea y lleva a la práctica en el plano local, programas para resolver esta disyuntiva:

La Educación (instrucción y un plexo de valores universales) y la Educación Ambiental, porque sostiene –como lo anuncia su lema– que: Solo a través de ella, “el ser humano podrá revertir la degradación (moral y de recursos) que ocasiona en el planeta”.

La forestación urbana y la forestación rural, con su programa “10 millones de árboles para hacer ciudades respirables”. Porque cada árbol en pie tiene entre muchas cualidades, oxigenar el ambiente y limpiar el aire de la contaminación por bióxido de carbono (CO2), de dar tranquilidad espiritual, mejorar el suelo, succionar el agua y baja las capas freáticas, regular las lluvias y frenar los vientos como embellece el paisaje y calma los ánimos de los seres humanos. Contrariamente el hombre en su tosquedad, deforesta masivamente y pone en la actualidad en peligro a la humanidad. Un solo ejemplo, la tala indiscriminada en el Amazonas -el gran pulmón verde del mundo- es sin duda uno de los causales del Cambio Climático en el mundo. Por eso la FAE propicia que cada ser humano plante sus tres árboles. En poco tiempo -si se obra masivamente- se sumarían a los escasos existentes 19.500.000 de árboles que devolverían la tranquilidad climática a en La Tierra.

La FAE propicia la capacitación de los jóvenes de y en la calle y de las mujeres de los barrios carenciados para que tengan una salida laboral, en huerta orgánica, jardinería y cultivos intensivos de todo vegetal.

Asimismo deben incrementarse los cursos, conferencias, congresos y simposios sobre ambiente como toda comunicación social que sirva para mejorar la calidad de vida en el planeta es propicia para que se realice un ambiente de desarrollo sustentable. La desinformación ambiental precipita el caos cuando arrecia la desertificación, las inundaciones, los huracanes y otros fenómenos atmosféricos.

La investigación científica de temas coyunturales y estructurales forman parte del quehacer de los investigadores de la FAE que se afanan en la búsqueda de soluciones para elevar la calidad de vida en el país y el planeta.

El apadrinamiento de escuelas especiales como contribución particular a la población minusválida a la que generalmente se la margina y no se apoya como realmente lo merecen. La FAE coopera con alimentos, útiles, enseres, libros y otros elementos que pueden ayudar a las escuelas de estas características.

Todos estos programas necesitan para su concreción, la ayuda solidaria de la población, de ONGs filantrópicas con donaciones y sponsors que contribuya al logro de los mismos. Con ellos la FAE cumplirá el compromiso asumido como Observadora Permanente de Naciones Unidas para el Cambio Climático, que como obligación de vida lo cumplen sus integrantes.